El poder de la juventud

Posted by | Posted in Uncategorized | Posted on 25-06-2009

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Es muy común escuchar que el mayor valor de una online backgammon nación es su juventud. Tal afirmación se debe a que los jóvenes son considerados los auténticos vanguardistas de la sociedad, el motor que hace que ésta se mueva, que avance, que se desarrolle. De hecho, sólo hay que casino echar la vista atrás para comprobar cómo la historia siempre ha dejado evidencia de ello, pues las más relevantes personalidades del pasado, aquellos grandes hombres que transformaron la escena histórica con sus logros, sus hazañas irrepetibles y sus descubrimientos, y que dejaron una huella indeleble en la memoria colectiva, eran todos jóvenes (Cristo, Alejandro Magno, Napoleón, etc.). Esto no significa que no haya habido hombres de mayor edad casino en linea que, al igual que los jóvenes, hayan aportado grandes cosas al progreso de la humanidad desde que ésta existe, y muy importantes además para el devenir de las sociedades humanas, como nos ha venido demostrando la historia, pero los jóvenes tienen un atractivo especial debido a un factor muy de esas edades: la rebeldía.

La rebeldía, el inconformismo, el empuje… típicas Juegos de casino conductas de la juventud que llevadas a ámbitos de envergadura, cómo la política o el ejército, pueden convertirse en motores generadores de cambio, en aires renovadores. Una cosa está clara: si la juventud es la vanguardia de la sociedad, el destino de la segunda está en manos de la primera. Y siendo así, la juventud debe desarrollar todo su potencial basándose en valores que apoyen la creación, la cultura, la ciencia, la tecnología… impregnándolo todo de un espíritu libre, fresco e innovador. Solamente aunando sus esfuerzos en una misma dirección, podrán convertir esa rebeldía y ese ímpetu juvenil en progreso y avance para el pueblo.

Por todo ello, la juventud debe ser siempre una síntesis perfecta e íntegra entre el pensamiento y la acción, ya que desarrollada de modo dinámico y constructivo, es la base ideal sobre la que se debe cimentar la sociedad y cualquier forma de existencia futura.